martes, 25 de noviembre de 2008

Hay que ver lo que añora uno los viejos tiempos, esas puertas cerrándose mientras ese SuperAgente 86 entraba decidido hacía su despacho ultra-secreto forman parte de la memoría colectiva. Uno no puede resistir la tentación de volver a aquellos tiempos cuando ve esta versión cinematográfica, pero no porque nos la recuerde, en absoluto, sino porque uno no puede remediar añorar lo buena que era la serie en comparación con este desastre llamado "Get Smart" (en versión original, claro).

Por no quedar, no queda ni el espíritu que impregnó a la serie de los 60, ese humor absurdo pero inteligentemente calculado que convertía a Maxwell Smart en un detective inocente y hasta veces estúpido pero cuya interpretación lo convirtieron en un genio de la comedia. Esto se ha sustituido por efectos especiales, algo de acción y actuaciones que rozan lo ridículo, pero de malo. Ahora, eso sí, los malos son claramente reconocibles...
Y bueno para los que añoran la serie original, un regalito, qué tiempos!!!


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